Columna de Opinión

Una Constitución redactada con letra indígena

Por Ana Millanao
Asesora Especial de Asuntos Indígenas – Ministerio  de Desarrollo Social y Familia


El 23 de diciembre será recordado como un día histórico. Junto a autoridades y representantes indígenas acompañamos al Presidente Sebastián Piñera en la ceremonia de publicación de la Ley de Escaños Reservados, que asegura 17 cupos para representantes indígenas en la Convención Constituyente, órgano encargado de redactar la próxima Constitución.

De esta forma, siete escaños serán mapuche, dos aymara, uno rapa nui, uno atacameño, uno diaguita, uno colla, uno quechua, uno chango, uno kawashqar y uno yamana. Todos los Pueblos Originarios, reconocidos en la Ley Indígena 19.253 contarán con al menos un representante, sin excepciones.

Este ha sido un largo camino, que como Gobierno hemos recorrido en medio de una serie de dificultades. Sin embargo, nunca perdimos el verdadero norte: llegar a un acuerdo para asegurar no sólo la participación, sino también la representación de los Pueblos Originarios en un proceso histórico, como es la redacción de una nueva Constitución.  Sin duda, este es un primer paso para saldar una deuda que se arrastra por siglos en el reconocimiento a la diversidad y valoración de la identidad de las personas indígenas que viven en Chile.

Un hito clave en esta ley fue el Acuerdo por la Paz del 15 de noviembre de 2018, logrado con la voluntad de los distintos sectores políticos, durante violentos episodios que vivió nuestro país posterior al estallido social. Esa madrugada las manos se estrecharon para comprometer una nueva Constitución, que consiguió un amplio respaldo ciudadano en el pasado Plebiscito del 25 de octubre.

Así se inició un amplio debate para garantizar los escaños reservados. Desde el Gobierno manifestamos la voluntad para conversar con todos los sectores y fue así como presentamos una sólida propuesta, que encontró cabida en los dirigentes indígenas, tanto de Chile Vamos, como de fuerzas independientes, siempre respetando que los cupos estuvieran considerados dentro de los 155 constituyentes.

Fue así como nos enfrentamos durante meses a posturas opositoras, que trataron de burlar el Acuerdo por la Paz con medidas desproporcionadas, buscando el beneficio propio, al punto de poner en peligro una ley que no podía seguir esperando.

Por ello, es necesario hacer un reconocimiento a la ministra de Desarrollo Social y Familia, Karla Rubilar, y su par de la Secretaría General de la Presidencia, Cristián Monckeberg, dupla clave en promover el diálogo y que se la jugó en extensas jornadas de debate, cuyo resultado fue la aprobación de la propuesta del Gobierno.

Como la primera mujer indígena en asumir este cargo, agradezco la confianza de ambos ministros por haberme hecho parte del proceso, y estoy convencida que los Pueblos Originarios seremos una voz determinante en la nueva Constitución, que por primera vez será redactada con letra indígena.