Pueblos Indígenas

Para fortalecer una buena relación con los pueblos indígenas o pueblos originarios, es necesario conocer y entender que su cultura, así como cualquier sociedad o grupo humano, no es estática, sino que es esencialmente dinámica y se encuentra sujeta a procesos de cambio y adecuación a las circunstancias históricas que les afectan, dependiendo de la voluntad colectiva del pueblo por preservar, valorizar y proyectar sus culturas.

Para los pueblos originarios los conceptos de comunidad y familia son de gran importancia y esto no varía si viven en la zona rural o urbana. La familia extensa es el núcleo fundamental de su estructura social, allí donde todos sus miembros -ya sean adultos, mujeres, hombres, niñas o niños- deben ser respetados según lo establece el derecho consuetudinario, ajustándose también al derecho del Estado nacional.

El respeto por la naturaleza y sus prácticas rituales reflejan lo que se conoce como su cosmovisión o filosofía y define en gran medida sus costumbres, tanto en su relación con el entorno como en su convivencia social. Por esta razón, siempre se debe tener en cuenta en los momentos de interacción y encuentro entre las diversas culturas que constituyen nuestro país.

El Estado reconoce como principales etnias indígenas de Chile a: la mapuche, aymara, rapa nui o pascuenses, la de las comunidades atacameñas o lickanAntai, quechuas, collas, diaguita y chango del norte del país, las comunidades kawesqar o alacalufe y yamana o yagan de los canales australes. De acuerdo a la información del Censo 2017 la población del país resultó en 17.076.076 personas y de ellas un 12,8% se consideran pertenecientes a algún pueblo indígena u originario, es decir,  2.185.792 personas; de las cuales 49,3% son hombres y 50,7% mujeres (INE, 2017).

Además, el CENSO reflejó que la región de Arica y Parinacota concentra el mayor porcentaje de personas que se consideran pertenecientes a un pueblo indígena u originario con el 35,7% del total de la población efectivamente censada (INE, 2017).